miércoles, 24 de abril de 2013

Tú, y tu manía de no dejarme dormir

Son las 6 de la mañana. Otra vez tú.

Tú, y tus ganas de no dejarme dormir.
Esa habilidad tuya de enredar lo inevitable me ha estado persiguiendo toda la noche llenándome de vértigo, de dudas.
De tiempo que se pierde en besos que no se dan.

Has conseguido deshacerme.
Te has hecho dueño, sin permiso, de mis debilidades y de mi orgullo.
Has roto mi capacidad para controlarlo todo y ya sólo puedo responderte con gemidos mientras desabrocho uno a uno los botones de tu camisa.

Imagíname.
Frágil ante la posibilidad de perderte o de dejarme perder yo.
Hermética. Imperceptible.
Impredecible. 

Hasta que vuelvas a complicarlo todo con un "quédate a dormir".