- ¿Qué es lo último que quieres ver de Madrid?
- A ti.
Y me llevaste lejos.
Paraste el coche, y el deseo nos llevó a los asientos de atrás.
Me besaste como nunca, como siempre.
Me desnudaste, con la respiración acelerada.
Te desabroché la cremallera del pantalón,
mis dedos se perdieron,
y llenamos la noche de ropa interior en el suelo.
Mis manos resbalaban por el sudor de tu pecho,
y tus uñas se clavaban en la curva de mi espalda.
Me follaste como nunca, como siempre.
Y empañamos los cristales mientras fuera llovía.