Ahí estás, después de tanto tiempo, sentado a un par de mesas de mí. Pides un café solo; qué ironía, así es como lo prefieres todo. Sin ningún extra, para que no haya complicaciones. Esa manía tuya de esquivar lo difícil dice mucho de tus inseguridades. Agradezco que estés de espaldas, aunque tengo debilidad por la curva de la tuya. Es la única manera de evitar la conversación que nos quedó pendiente. De todas formas, lo cierto es que no me interesan tus explicaciones. Ya no. Y tampoco me apetece saber que nunca saldrá de tu boca el "me he equivocado" que tanto esperé en su momento. Llámame egoísta, pero no somos tan diferentes: yo también sé protegerme de lo que me puede hacer daño.
- Para cuando te fuiste, el último sorbo de mi café ya estaba frío. El borde de la taza quedó manchado de pintalabios rojo, marcas que tendrían que haberse quedado entre tu boca y el cuello de tu camisa. Restos que no hacían más que recordarme que no quiero ser yo quien se pierda por no haberte olvidado a tiempo.
miércoles, 23 de enero de 2013
martes, 8 de enero de 2013
Considéralo mi punto y a parte
El invierno ha congelado los besos que no nos dimos, las esperas que nunca llegaron a tiempo, las camas que no deshicimos, la respiración agitada... Y también las ganas, las preguntas sin respuesta, la rabia.
Considéralo mi punto y a parte. Déjame que crea que la decepción y el asco no son una forma fácil de esconder algo más fuerte. No vuelvas para romperme los esquemas, hacer que me tiemblen las piernas, y ser esa persona a la que no puedo mirar más de tres segundos seguidos.
No vamos a avanzar nunca si "lo que podría haber sido" no nos deja.
Considéralo mi punto y a parte. Déjame que crea que la decepción y el asco no son una forma fácil de esconder algo más fuerte. No vuelvas para romperme los esquemas, hacer que me tiemblen las piernas, y ser esa persona a la que no puedo mirar más de tres segundos seguidos.
No vamos a avanzar nunca si "lo que podría haber sido" no nos deja.
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