Olor a vainilla.
Mis manos en tu espalda,
por debajo de tu camiseta,
definiendo tu deseo.
Tus dedos, que me aprietan
hasta llegar a arañarme,
mientras intentas convencerme
de que es mejor arriesgarse.
Mis labios, que te buscan,
tu boca, que me encuentra.
Y nosotros, que nos perdemos.
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